El chupete. ¿Su uso es bueno o malo?

Podemos relacionar el deseo de chupar con la necesidad esencial de sobrevivir. Hay que decir que muchos bebés siguen chupando después de haber terminado la toma, lo cual no se debes interpretar como una falta de alimentación. Sin embargo ese deseo de chupar no desaparece en los primeros meses de edad y es frecuente encontrar a niños con 3 y 4 años que succionan sus chupetes o sus dedos pulgares con intensidad.

El chupete reduce la incidencia de la muerte súbita del lactante, es un analgésico muy eficaz en procesos dolorosos y, por añadidura, los efectos perjudiciales que ejerce sobre la correcta alineación de los dientes son pasajeros. Eso sí, para que las piezas dentales vuelvan a su lugar el chupete debe desaparecer entre los 2 y 3 años de edad.

No hay ningún dato definitivo ni a favor ni en contra de su uso. Lo que sí parece razonable es que hagas un uso racional del mismo.

Te recomendamos:

  • Que intentes no utilizar el chupete en los primeros días de vida. Aunque la tentación sea grande, probablemente sea mejor resistirla, dado que favorecerá la instauración de una lactancia materna eficaz.
  • Evita usar el chupete como método para poder retrasar una comida.
  • Parece mejor que tu hijo use el chupete para saciar sus ganas de chupar, en lugar de uno de los dedos de su mano (generalmente el pulgar).
  • No los reprendas por su uso, ya que ello dificultará su retirada definitiva Muchos niños utilizan el chupete para tranquilizarse, sobre todo en la época del destete o en ausencia de los padres.
  • No abusar de uso del chupete ya está unido, sin duda, a ciertas malformaciones dentales cuyo único remedio son los brackets de ortodoncia y a las dificultades del habla que suelen solucionarse con la ayuda del logopeda.

Para quitárselo pueden servirte estos consejos

  1. No debes recurrir a los castigos, tanto si la interrupción es brusca o paulatina.
  2. Unta la tetina con sustancias de sabor desagradable como el vinagre, la pimienta, el limón, etc. puede dar buen resultado.
  3. Inventa una historia en la que algún personaje de ficción se lleve el chupete a cambio de un regalo.
  4. Otro truco puede ser olvídate el chupete puede en el lugar de vacaciones o piérdelo en la calle.
  5. Cortar la tetina o pincharla para que la sensación de chuparla no sea placentera disuade a muchos pequeños.
  6. La decisión debe ser firme. A veces el niño se acuerda de él y vuelve a pedirlo, hay que ser firmes y no dárselo. Hay que dejar que pase el ‘síndrome de abstinencia’.

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