Cómo desarrollar la autoestima en tu hijo

¿QUÉ ES LA AUTOESTIMA?

La autoestima es la valoración afectiva que cada uno hace de sí mismo, es decir, en qué medida nos sentimos satisfechos con nuestra propia persona.

Una autoestima sana es la armadura que protegerá a tu hijo frente a los desafíos de la vida. Los niños que se sienten bien con ellos mismos son capaces de manejar mejor los conflictos y de resistir a las presiones negativas. Tienden a sonreír con mayor facilidad y a disfrutar de la vida. Estos niños son realistas y, por lo general, optimistas.

Por el contrario, para los niños con baja autoestima, los desafíos pueden ser fuentes importantes de ansiedad y frustración. Las personas que tienen una baja opinión de ellas mismas tienen dificultades para encontrar soluciones a los problemas. Tienen pensamientos excesivamente autocríticos y pueden volverse pasivos, retraídos y deprimidos. Cuando tienen que hacer frente a un nuevo reto, su respuesta inmediata es “no puedo”.

¿CÓMO SE DESARROLLA?

Hasta que llegamos a la adolescencia la autoestima se construye por las valoraciones que las personas más significativas como padres, amigos, profesores y otras personas muy cercanas hagáis del propio niño o niña.

PAUTAS PARA DESARROLLAR LA AUTOESTIMA

Lo ideal es conseguir una autoestima ajustada, si una autoestima baja es inadecuada, también lo es una autoestima excesivamente elevada y no realista.

1. Ayúdale a conocerse

El primer paso consiste en ayudar a tu hijo o hija a conocerse mejor. Para ello le ayudarás a descubrir sus cualidades de una forma realista, en relación con su propio cuerpo, con los estudios, en la relación con los demás y otras habilidades.

Ayudarle a conocerse también incluye hacerle saber sus logros y valorarlos. Recuerda elogiar a tu hijo no sólo por el trabajo bien hecho, sino también por el esfuerzo. Una forma de hacerlo es señalar las pequeñas conquistas que consigue, sin exagerar y de una forma realista.

2. Evita etiquetas negativas

Las etiquetas son esas expresiones de carácter absoluto con las que definimos a nuestros hijos. Tenemos que tratar de evitar las etiquetas negativas como: “eres un trasto”; “miedoso”, “vago”, “tímido”, “nervioso”…

Las etiquetas provocan una especie de “profecía negativa”, ya que anticipan cómo se va comportar. Curiosamente, los niños etiquetados, tienden a responder a esas expectativas negativas que se han creado sobre él, por eso hay que tratar de evitarlas. Eso no implica que no haya que corregir o tomar medidas sobre esas conductas negativas o actitudes concretas.

3. Plantéale algunas obligaciones o responsabilidades

Desde que es pequeño, debes proponerle alguna responsabilidad acorde a su edad y a su capacidad. Esto les envía mensajes positivos hacia su autoestima y debes acompañarlo con frases como “creo que puedes hacerlo tu sólo”, “lo vas a hacer bien “esto lo pongo en tus manos…”

4. Dale pistas que le ayuden a solucionar problemas

Hay que evitar la sobreprotección excesiva, entre otras cosas porque le transmite la idea de no puede hacer las cosas él solo.

Cuando los hijos se encuentran con dificultades y contratiempos, antes de lanzarte en su ayuda, dale pistas para que ellos mismos las afronten y solucionen. Es mejor ayudarles a descubrir qué tienen que hacer, que hacérselo.

Al superarlas por sí mismos, la sensación de satisfacción es mayor.

5. Sé un modelo positivo.

Si eres excesivamente duro contigo mismo, pesimista o no realista sobre tus capacidades y limitaciones, tu hijo acabará siendo tu reflejo. Cuida tu propia autoestima y tu hijo tendrá un buen modelo a seguir.

6. Identifica y corrige las creencias erróneas de tu hijo.

Es importante que los padres identifiquéis las creencias irracionales que vuestros hijos tiene sobre ellos mismos, tanto si tienen que ver con la perfección, su atractivo, capacidad u otros aspectos. Enséñale a establecer criterios más precisos y a ser más realistas al evaluarse, les ayudará a desarrollar un concepto más saludable de ellos mismos. Por ejemplo, si tu hijo va bien en la escuela pero tiene dificultades con las matemáticas podría decir: “No puedo con las mates. Soy torpe”. Esto no es sólo una falsa generalización, es también una creencia que predispondrá a tu hijo al fracaso. Anímele a ver la situación de otra forma diciéndole: “Eres un buen estudiante. Vas muy bien. Las matemáticas son una asignatura a la que necesitas dedicar más tiempo. ¿Quieres que te ayude?”.

7. Transmítele seguridad afectiva

Uno de los pilares básicos de la autoestima es sentirse profundamente querido. Esto es algo que los padres tenéis a vuestro alcance y en lo que tenéis un papel fundamental.

Para transmitir seguridad afectiva es necesario:

  • Darle muestras claras de afecto. Abrázalo y dile lo orgullosa u orgulloso que estás de él o ella. Dale besos, caricias…
  • Que vean que papá y mamá se quieren. Esta percepción transmite seguridad afectiva en tus hijos. Una pareja en armonía construye una sana autoestima.
  • Cuidar los pequeños detalles del cada día como es acompañarlos al colegio, interesarse por sus asuntos, jugar con ellos, escucharlos, llevarlos al parque, reírse juntos…
  • Exigirles de manera razonable y realista, los hijos sienten que os importan y que queréis lo mejor para ellos.
  • El amor es incondicional, por eso evita expresiones como “si continuas portándote tan mal no te voy a querer“, “si no haces lo que te digo es que no me quieres”, “si sigues así te enviaré a casa de tu abuela” y otro tipo de chantajes afectivos. La incondicionalidad significa que te querré siempre

SIGNOS DE UNA BUENA AUTOESTIMA

Si tu hijo tiene una autoestima sana disfrutará interactuando con otros. Se sentirá cómodo en los encuentros sociales y disfrutará de las actividades de grupo, y  así como de sus propios intereses. Cuando surge un desafío, trabajará para encontrar soluciones y expresará su malestar sin infravalorarse ni así mismo ni a otros. Por ejemplo, en vez de decir, “Soy tonto”, un niño con la autoestima sana dice “No entiendo esto”. Conocen sus puntos fuertes y débiles, y los aceptan. En ellos predomina un sentimiento optimista.

SIGNOS UNA BAJA AUTOESTIMA

Si tu hijo tiene la autoestima baja no querrá probar cosas nuevas, y a menudo hablará de sí mismo de manera negativa. “Soy estúpido”, “Nunca aprenderé cómo hacer esto” o “¡Qué más da! No le importo a nadie”. Puede mostrar baja tolerancia a la frustración, rendirse fácilmente o esperar que otro haga las cosas por ellos. Tenderá a ser excesivamente crítico y a decepcionarse fácilmente con ellos mismos. Además verá los reveses como situaciones intolerables y permanentes y predominará en él un sentimiento de pesimismo.

Podemos ayudarte

Si sospechas que tu hijo tiene una baja autoestima, solicita ayuda profesional. Los consejos pueden ayudarte a descubrir qué problema puede estar impidiendo que tu hijo se sienta bien consigo mismo.

La terapia puede ayudar a tu hijo a aprender a verse a sí mismos y al mundo de manera más positiva.

Con un poco de ayuda, los niños pueden desarrollar una autoestima saludable para tener una vida más feliz.

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